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Mejores Sitios para Comer Barato y Bien en Europa

Viajar por Europa puede parecer costoso, pero la buena noticia es que puedes disfrutar de increíbles experiencias gastronómicas sin tener que gastar una fortuna. En este artículo, te cuento mis sitios favoritos para comer barato y delicioso por todo el continente, desde las costas mediterráneas hasta el norte de Europa. ¡Porque comer bien no tiene por qué ser caro! 😋

1.El Paraíso de la Pizza en Italia: ¡Comer por menos de 10€! 🍕

1. El Paraíso de la Pizza en Italia: ¡Comer por menos de 10€! 🍕

Cuando pensamos en Italia, lo primero que se nos viene a la mente es la pizza. Y no es para menos: en este país, la pizza no es simplemente comida rápida, sino un verdadero símbolo cultural que forma parte de la vida diaria. Lo mejor es que disfrutar de una pizza auténtica no tiene por qué vaciar tu bolsillo.

Si viajas a Nápoles, la cuna de la pizza, entenderás de inmediato por qué este plato conquistó al mundo. Allí nació la famosa pizza margherita, sencilla pero absolutamente deliciosa, hecha con ingredientes frescos: tomate, mozzarella, albahaca y una masa ligera que se hornea en horno de leña. Y lo sorprendente es que todavía hoy puedes comer una margherita auténtica por menos de 5€. En L’Antica Pizzeria da Michele, uno de los templos de la pizza, basta con pedir una clásica margherita o marinara y disfrutar de un pedazo de historia gastronómica sin gastar más que en un café de cualquier otra ciudad europea.

Pero no todo queda en Nápoles. Si decides pasar por Roma, también encontrarás pizzerías donde la calidad y el precio se combinan de forma increíble. Un ejemplo muy recomendado es Pizzeria Ai Marmi, un lugar sencillo, siempre lleno de locales, donde una pizza gigante cuesta entre 6€ y 7€. No solo es barata, sino que está hecha en hornos de piedra, con ese borde crujiente y ese sabor ahumado que tanto caracteriza a la pizza romana.

Un buen consejo para ahorrar aún más es pedir la pizza para compartir si viajas en pareja o con amigos. Muchas veces las porciones son tan grandes que basta una pizza para dos personas. Y si todavía te queda espacio, nada mejor que terminar con un gelato artesanal por 2€ en alguna heladería local. Es una de esas experiencias que parecen sacadas de una película italiana: pizza, helado y un paseo por las calles adoquinadas.

En definitiva, Italia demuestra que comer barato no significa renunciar a la calidad. Al contrario, aquí la tradición y el sabor se sirven en la mesa por menos de 10€.


2. Bocaditos y más en España: Sabe a gloria sin que duela el bolsillo 🍤

España es un verdadero festín para los que aman picar algo sabroso sin gastar demasiado. La cultura gastronómica española gira en torno a compartir, probar y disfrutar de muchos sabores en pequeñas porciones, lo que permite comer variado sin gastar mucho dinero.

En Granada, por ejemplo, es muy común encontrar bares donde por el simple hecho de pedir una bebida puedes acompañarla con una pequeña ración de comida por apenas 2€. Desde croquetas caseras hasta unas patatas bravas o una porción de tortilla española, la variedad es infinita. Es un plan perfecto para quienes viajan con poco presupuesto pero quieren sentir la esencia de la gastronomía local.

Si te mueves a Madrid, la capital también ofrece opciones económicas sin perder autenticidad. Uno de los clásicos es La Casa del Abuelo, donde por un precio bastante asequible puedes probar platos tradicionales como una tortilla jugosa o boquerones fritos servidos con pan. Lo mejor es que, aunque sean porciones pequeñas, están pensadas para compartir, lo que te permite probar varias cosas distintas sin gastar demasiado.

Más al norte, en San Sebastián, la comida adopta un estilo diferente. Aquí los llamados pintxos —pequeños bocados servidos generalmente sobre una rebanada de pan— son los protagonistas. Puedes encontrar brochetas de pescado fresco, mariscos preparados al momento o combinaciones creativas de ingredientes por un precio que suele rondar entre los 3€ y 5€. Aunque la ciudad es conocida por su alta gastronomía y restaurantes con estrellas Michelin, también es posible disfrutar de estas pequeñas delicias sin gastar una fortuna.

Algo que hace especial comer en España es el ambiente. No se trata solo de la comida, sino de la experiencia: locales llenos de gente, conversaciones animadas y esa sensación de estar viviendo como un habitante más. Comer aquí es socializar, es vivir el país a través de sus sabores, y lo mejor es que se puede hacer sin necesidad de grandes presupuestos.


3. Comida casera en Grecia: Deleita tu paladar por menos de 8€ 🍽️

Grecia es otro destino perfecto para los amantes de la buena comida a precios accesibles. La cocina griega se caracteriza por su sencillez y frescura, con platos que combinan vegetales, aceite de oliva, queso y carnes o pescados preparados de manera tradicional.

En Atenas, caminar por las calles del centro es una tentación constante: en cada esquina hay pequeñas tabernas que ofrecen el famoso souvlaki, una brocheta de carne servida dentro de pan pita, acompañada de verduras y salsa tzatziki. Su precio ronda los 3€ o 4€, lo que lo convierte en una opción ideal para un almuerzo rápido y delicioso.

Si viajas a Tesalónica, no puedes perderte la moussaka, un plato horneado a base de berenjenas, carne picada y bechamel que cuesta entre 7€ y 8€. En lugares tradicionales como Ouzeri Loukoulos, la experiencia es aún más especial, ya que se prepara siguiendo recetas familiares transmitidas de generación en generación.

Y si lo que buscas es algo más completo, nada como sentarse en una taverna tradicional griega. Allí, además de platos de carne o pescado, suelen incluir acompañamientos frescos como ensaladas de pepino, tomate, cebolla y queso feta, todo regado con aceite de oliva de la región. Un plato de pescado a la parrilla con guarnición puede costar unos 8€, y la calidad es insuperable: sabor a mar, cocinado al momento y presentado de forma sencilla pero deliciosa.

La comida en Grecia no solo se trata del sabor, sino también del ambiente. Muchas tabernas tienen mesas al aire libre, con vistas al mar o en calles llenas de vida, donde comer se convierte en una experiencia cultural. Por menos de 10€, no solo alimentas tu estómago, sino que también disfrutas de la hospitalidad griega y su estilo de vida relajado.

4. Descubre los sabores de Rumanía: Deliciosos y económicos platos por menos de 10€ 🍖

Rumanía no siempre aparece en las listas de destinos gastronómicos de Europa, pero la realidad es que su cocina es variada, casera y sorprendentemente económica. Este país, influenciado por las tradiciones balcánicas, húngaras y otomanas, ofrece platos contundentes que se disfrutan mejor en tabernas locales o en mercados tradicionales, donde comer bien cuesta mucho menos de lo que imaginas.

En la capital, Bucarest, uno de los imprescindibles son los mici, pequeñas salchichas sin piel hechas de carne picada y especias. Se sirven con pan y mostaza, y cuestan menos de 5€. Es la comida callejera más popular, ideal para un almuerzo rápido y lleno de sabor. Otro plato muy tradicional es el sarmale, rollos de col rellenos de carne y arroz que se cuecen lentamente hasta quedar tiernos y jugosos. Por unos 6€ o 7€, puedes disfrutar de esta receta en cualquier restaurante local, y es una de esas comidas que te hacen sentir como en casa aunque estés de viaje.

En las tabernas rumanas, los menús suelen incluir platos completos de carne con guarniciones por unos 8€-9€. Es común acompañarlos con mămăligă, una especie de polenta amarilla que se sirve caliente y cremosa, perfecta para combinar con estofados o quesos locales.

Si te alejas de la capital y exploras las zonas rurales, descubrirás sabores aún más auténticos. Uno de los más populares es la ciorbă de burtă, una sopa de tripas muy reconfortante, perfecta para los días fríos. Se suele preparar con crema agria y un toque de vinagre, lo que le da un sabor único, y cuesta entre 5€ y 6€. Comer en pueblos pequeños es también una experiencia cultural: te reciben como en familia y los platos suelen estar elaborados con productos frescos de la zona.

En definitiva, Rumanía es un destino perfecto para quienes buscan comida abundante, tradicional y barata. Aquí puedes comer como un rey por menos de 10€.


5. Comida deliciosa y asequible en Serbia: Sabores irresistibles por menos de 10€ 🍢

La gastronomía de Serbia es uno de esos secretos bien guardados de Europa del Este. Es sabrosa, abundante y, lo mejor de todo, muy barata. La cocina serbia combina influencias turcas, húngaras y balcánicas, creando platos que son sencillos pero llenos de carácter, ideales para quienes disfrutan de la carne y de los sabores caseros.

En Belgrado, la capital, uno de los platos más famosos es el ćevapi: pequeñas piezas de carne a la parrilla, servidas con pan plano y cebolla fresca. Por tan solo 3€-4€, puedes disfrutar de un plato completo que sacia y enamora al mismo tiempo. Otro clásico que no te puedes perder es el sarma, rollos de repollo rellenos de carne y arroz, cocidos lentamente en salsa de tomate. Este plato, que cuesta menos de 6€, se suele preparar en las casas durante el invierno, así que probarlo en un restaurante tradicional es casi como sentarte en la mesa de una familia serbia.

Si buscas algo más contundente, pide una pljeskavica, la hamburguesa típica de Serbia. No es como una hamburguesa normal: es mucho más grande, jugosa y llena de especias, perfecta para acompañar con pan fresco y algún aderezo local. Lo mejor es que su precio ronda los 6€ o 7€, por lo que resulta una opción económica para un almuerzo que te dejará satisfecho durante horas.

Más allá de los restaurantes, la vida callejera en Belgrado también es un paraíso para los amantes de la comida barata. Los mercados locales están llenos de puestos que venden panes recién horneados, ensaladas frescas con tomate y pepino, quesos caseros y embutidos artesanales. Por muy poco dinero puedes improvisar un picnic al estilo local, disfrutando de los sabores auténticos de Serbia.

Comer en este país no es solo alimentarse: es descubrir la hospitalidad serbia, esa calidez que se nota tanto en los platos como en la forma en que te atienden. Con menos de 10€, puedes tener una experiencia gastronómica que recordarás mucho tiempo.


6. Comida callejera en Budapest, Hungría: ¡Paprika a buen precio! 🍲

Budapest es una de esas ciudades donde comer bien y barato es casi una norma. La cocina húngara es conocida por su carácter fuerte, con platos llenos de especias, en especial la paprika, que se convierte en protagonista de muchas recetas. Lo mejor es que, aunque Hungría forma parte de la Unión Europea, los precios de su gastronomía son mucho más bajos que en la mayoría de capitales europeas.

Uno de los platos más emblemáticos es el gulyás, una sopa espesa hecha con carne, patatas, verduras y mucha paprika. En restaurantes locales puedes encontrarla por tan solo 5€ o 6€, servida en porciones generosas que perfectamente pueden sustituir una comida completa. Es un plato que reconforta y refleja a la perfección la esencia de la cocina húngara.

Si quieres algo aún más barato, no puedes dejar de probar los lángos, un pan frito que se sirve caliente y se cubre con crema agria, queso rallado y ajo. Su precio ronda los 2€-3€, y es una de las comidas callejeras más populares del país. Es perfecto como snack mientras recorres la ciudad, y lo encontrarás en casi todos los puestos callejeros y mercados locales.

El Mercado Central de Budapest es un punto imprescindible para los viajeros que buscan sabores locales a buen precio. Allí se venden embutidos húngaros, salchichas, panes caseros, dulces tradicionales y platos preparados que puedes comer al momento. Todo a precios muy accesibles, ideales para quienes viajan con un presupuesto ajustado pero quieren probar de todo un poco.

La experiencia de comer en Budapest va más allá del precio: es una oportunidad de conectar con la tradición de un país donde la comida todavía conserva ese toque casero y auténtico. Y lo mejor es que, por menos de 10€, puedes salir de cualquier restaurante o mercado con el estómago lleno y el corazón contento.

7. Bulgaria: Sabores del Mar Negro a precios de risa 🍤

Bulgaria es un país que sorprende en muchos sentidos, y su gastronomía es uno de ellos. Aunque no es tan conocida como la cocina griega o turca, la comida búlgara combina lo mejor de las tradiciones balcánicas con un toque único. Lo mejor es que comer aquí es realmente barato, incluso en su capital, Sofía.

Uno de los platos más típicos es el banitsa, un pastel de hojaldre relleno de queso búlgaro, perfecto para desayunar o picar algo rápido durante el día. Su precio ronda los 2€, lo que lo convierte en una opción deliciosa y muy económica. Otro clásico es la shkembe chorba, una sopa de tripas muy popular entre los locales, especialmente como remedio después de una noche de fiesta. Su precio, alrededor de 4€, la hace accesible para cualquier viajero que quiera probar algo auténtico.

Si quieres una experiencia más completa, uno de los lugares más recomendados en Sofía es el Manastirska Magernitsa, un restaurante tradicional donde por unos 8€ puedes pedir platos típicos como el kavarma, un guiso de carne cocinado lentamente con verduras y especias, acompañado de pan casero. La experiencia no es solo culinaria: el ambiente rústico y acogedor del local te transporta directamente a la Bulgaria más auténtica.

En las zonas costeras del Mar Negro, como Varna o Burgas, encontrarás pescado fresco y mariscos preparados de manera sencilla y sabrosa, casi siempre por menos de 10€. Allí, la comida no solo es barata, sino que además puedes disfrutarla junto al mar, lo que convierte el almuerzo en una experiencia inolvidable.


8. Comer barato en Berlín, Alemania: Tradición y sabor por menos de 10€ 🍺

Berlín es una de las capitales más vibrantes de Europa, y su gastronomía refleja esa mezcla de culturas, historia y modernidad. Aunque Alemania no siempre es vista como un país barato, lo cierto es que en Berlín se puede comer muy bien por poco dinero, sobre todo si sabes dónde buscar.

En los mercados callejeros repartidos por la ciudad puedes encontrar auténticos clásicos de la cocina alemana a precios muy bajos. Uno de los más populares es el currywurst, una salchicha servida con salsa de tomate y curry en polvo que suele costar entre 4€ y 5€. Es rápido, contundente y parte de la identidad berlinesa. También es común encontrar pretzels recién horneados y bratwurst (salchichas a la parrilla) en ferias locales, ideales para picar algo por 2€-3€.

Si quieres probar algo más tradicional y contundente, anímate con el sauerbraten, carne marinada en vinagre y especias que se cocina lentamente hasta quedar tierna y jugosa. Aunque suele ser un plato más elaborado, en muchos restaurantes típicos lo ofrecen por menos de 10€, acompañado de patatas y verduras.

Además, Berlín es una ciudad multicultural, lo que significa que también puedes encontrar comida internacional a muy buenos precios. Desde kebabs turcos hasta platos vietnamitas, es fácil comer bien por menos de lo que gastarías en otras capitales europeas.


9. Comida en Cracovia, Polonia: ¡Pierogi a todo dar! 🇵🇱

Cracovia es una de esas ciudades donde comer barato no significa renunciar a la calidad. La cocina polaca es casera, abundante y pensada para alimentar en los duros inviernos, pero lo mejor es que todo está disponible a precios muy accesibles.

El plato estrella son los pierogi, unas empanadillas rellenas que pueden llevar carne, queso, setas, patatas o incluso frutas en su versión dulce. Lo mejor es que por menos de 5€ puedes disfrutar de un plato lleno de pierogi en casi cualquier restaurante o bar local. Son tan populares que incluso hay festivales dedicados a ellos.

Otro clásico que no te puedes perder es la zapiekanka, una baguette rellena de setas, queso y a menudo con otros ingredientes como jamón, pollo o verduras. Es comida callejera típica de Cracovia y cuesta entre 4€ y 6€, ideal para llevar mientras paseas por la ciudad.

En el casco antiguo y en el barrio judío de Kazimierz, encontrarás tabernas tradicionales donde por menos de 10€ puedes pedir platos completos como sopas espesas, carnes guisadas o ensaladas caseras. Comer en Polonia es, además, una experiencia acogedora: los locales son cálidos, los platos se sirven en porciones generosas y el precio es perfecto para quienes viajan con presupuesto ajustado.


10. Comida barata en Bosnia y Herzegovina 🍽️

Bosnia y Herzegovina es uno de los destinos más económicos de Europa y, al mismo tiempo, uno de los más ricos en tradición gastronómica. Su cocina combina influencias otomanas, mediterráneas y centroeuropeas, dando como resultado platos con mucho sabor y a precios realmente bajos.

En Sarajevo, uno de los imperdibles es el burek, una masa fina rellena de carne, queso o espinacas, cocinada al horno hasta quedar crujiente por fuera y jugosa por dentro. Por menos de 5€, puedes disfrutar de una porción que te dejará satisfecho. Otro clásico son los sogan-dolma, cebollas rellenas de carne y arroz que cuestan alrededor de 6€, una receta que refleja el amor bosnio por la comida casera.

El plato más famoso del país es sin duda el ćevapi, pequeñas piezas de carne picada a la parrilla servidas con pan y cebolla. Por menos de 7€ puedes pedir una ración completa, y es tan popular que prácticamente en cada esquina hay un local especializado en servirlos.

En mercados y pequeños restaurantes familiares también puedes encontrar sopas como la supa, una sopa espesa con vegetales y carne, perfecta para los días fríos o para una cena ligera. Su precio, normalmente entre 3€ y 4€, la convierte en una de las opciones más económicas y reconfortantes.

Comer en Bosnia no es solo barato, es también una experiencia cultural. Los restaurantes suelen ser acogedores, los dueños amables y las recetas auténticas. Aquí descubrirás que con menos de 10€ no solo comes bien, sino que te llevas un pedacito del alma de los Balcanes.